26 de diciembre de 2025
Hay días señalados en el calendario, pero para la Comparsa de los Hermanos de la Paz, el de ayer fue, sencillamente, el más especial de lo que llevamos de proyecto. En el ecuador de estas fiestas navideñas, decidimos que no había mejor plan que abrir las puertas de nuestra "casa" a quienes hacen posible que estemos aquí: nuestras familias.
La jornada no empezó con guitarras, sino con el sonido de los platos y las risas de los más pequeños. No fuimos una comparsa al uso; fuimos un grupo de amigos, padres, hijos y parejas compartiendo una comida navideña de esas que se alargan en la sobremesa.
Entre brindis por el año que termina y el que está por venir, la sede se llenó de ese olor a Navidad y de la complicidad que solo se tiene con los que te quieren de verdad. Porque antes que comparsistas, somos una gran familia, y ayer quisimos que ellos fueran los protagonistas de nuestro tiempo.
Pero el momento más emotivo llegó después del café. El ambiente se transformó cuando las fundas de las guitarras se abrieron y el grupo se puso en pie. Había nervios, quizás más que en un estreno en el teatro, porque el público de ayer era el más exigente: el que nos aguanta las noches de ensayo y las ausencias en casa.
Bajo el lema "EN MI TIEMPO MANDO YO", rompimos el silencio para regalarles nuestras primeras letras. Ver la cara de orgullo de un padre, la emoción en los ojos de una madre o la sorpresa de nuestros hijos al escucharnos cantar por primera vez el repertorio de 2026, es un premio que no se puede explicar con palabras.
"No cantamos para convencer a un jurado, cantamos para dar las gracias a quienes nos regalan su tiempo para que nosotros cumplamos nuestro sueño."
La tarde terminó como terminan las cosas buenas: con abrazos apretados, alguna que otra lagrimita de emoción y la sensación de que este proyecto tiene la base más sólida del mundo: el amor de los nuestros.
Desde estas líneas, queremos agradecer a todas nuestras familias por estar ahí, por ser nuestro motor y por habernos regalado un día de Navidad que guardaremos siempre en el recuerdo.
El tiempo vuela, pero ayer, por unas horas, conseguimos que se detuviera entre coplas y familia.